Durante el debate presidencial el presidente Sebastián Piñera se refirió a la venta de sus acciones de LAN...
viernes, 19 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
El otro lumpen. No a las "paladas de olvido"
Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el "lumpen" se define directamente con una clase social, la clase baja. Y ésta se define por los más desposeídos, los marginales, sin educación, techo y comida. Aquellos que potencialmente, son los enemigos de la sociedad. Son los que saquean, roban y no tienen misericordia de nada ni de nadie. No tienen alma, son des-almados. No entienden de reglas legales, ni sociales. En fin, son los malos. Aquellos de los cuales debemos protegernos.
Una muestra de lo que estoy diciendo se encuentran en quienes robaban y saqueban supermercados en Concepción y otros lugares dañados por el terremoto del 27 de febrero pasado. Hasta aquí el razonamiento es lógico, pero incompleto.
¿Cómo se entiene el robo de aquellos que utilizaban sus camionetas y camiones para traladar varios televisores, pesados refrigeradores y hasta maniquíes? No estamos hablando del pobre que llevaba en sus manos leche y pañales para su hijo, sino el sujeto de clase media o quizás más que media, el que, como me comentaba un señor de un sector acomodado de Concepción, refiriéndose a un conocido que lo increpaba: "De tonto no aprovechas, no tienes porque no quieres".
No estoy haciendo una apología del "pobre", pues la maldad, el egoísmo y la ambición no tiene clase, raza ni sexo. Sólo que entiendo, y hasta justifico, a aquel padre o madre que ante la incapacidad de un Estado para poder controlar una situación crítica y dar bienestar (aunque mínimo) a sus conciudadanos, debió valerse de sus propios medios y convertirse ante la ley en un ladrón. Acción que, por lo demás, ante sus ojos era legítima: la sobrevivivencia de aquellos que debía proteger. Pero, no hablo de ellos. Hablo de quienes, en su mayoría, no sufrieron daños en sus casas ni en sus vidas, pues vimos escenas de poblaciones, sin problemas, donde almacenaban lo saqueado. Vimos gente sana, que en vez de ayudar, perjudicaba a quienes sufrían.
De eso se ha hablado y se seguirá hablando, pues algo nos dice de nuestra sociedad, individualista en extremo y hasta rapaz. El "estado de naturaleza" de T. Hobbes, un "estado de guerra".
Hoy vemos, con espanto, como otros, que no podrían ser clasificados como "lumpen", según la RAE, están haciendo de las suyas. Esos otros, que son recibidos por los gobernantes, premiados en actos, que se vanaglorian de contribuir al país "dándole trabajo a los chilenos"... como si no se beneficiaran del esfuerzo de los trabajadores mal pagados, que con su producto los vuelven millonarios. Otros, que se espantan con la imagen del roto, pobre y malvestido. Que se van a vivir a sitios lejanos de la ciudad, donde ojalá no llegue locomoción, para no mezclarse ni contaminarse visualmente con los pobres, los del "lumpen".
Esos "otros" que ocupan presidencias, como la de la Cámara de la Construcción a nivel regional, como es el caso de Juan Ortigoza, ex presidente de la Cámara Chilena de la Construcción en la región del Bío-Bío, dueño de la inmobiliaria Socovil que edificó "Alto Río", el edificio que cayó y cobró varias vidas humanas. A ellos me refiero. Pues, el pasado 6 de marzo en la notaria de Manuel Bravo de Chillán, el mencionado señor y otros altos empresarios y representantes gremiales del rubro, entre ellos, el actual presidente de la Cámara Chilena de la Construcción de la región del Bío-Bío, Rodrigo Valenzuela, utilizando resquicios legales, dejaban sin patrimonio a la sociedad Socovil para evitar el pago de indemizaciones y así salvar su patrimonio. Esta actitud y conductas se estarían repitiendo en otras ciudades.
¿Qué vamos a hacer? ¿Hasta cuándo se permite que se "limpien" las evidencias de su responsabilidad antes nuestros ojos impotentes?
Me sumo a las palabras de fastidio de Tomás Mosciatti, periodista de radio Bío-Bío y CNN quien, en un video que coloco abajo, nos presenta un análisis muy interesante de lo dicho.
Ya muchos deben responder por las vidas que se perdieron y las casas que cayeron : constructoras; autoridades locales que dieron el visto bueno a las construcciones; autoridades de gobierno y del parlamento, por no hacer leyes que no sólo favorezcan a la empresa, sino también a las personas que han confiado en ellos; a la Onemi, en fin, a muchos que de una u otra manera han estado involucrados en los daños de vida y propiedad sufridos.
Que lo vivido no sea una noticia de fines del verano... lo digo, pues pronto aquellos que siempre niegan el pasado, porque no les coviene recordarlo, le querrán echar "paladas de olvido" a lo ocurrido. Pero les aseguro, las secuelas del dolor y el miedo, presente en todos nosotros, las víctimas de la ambición de unos, no pasarán tan pronto.
Los saqueadores de plasmas y sillones están devolviendo, principalmente por temor al castigo, lo robado; hagamos que "el otro lumpen", el de cuello y corbata y de abultadas chequeras, también pague por sus actos.
Bajar análisis de Tomás Mosciatti en CNN: (Agradezco a mi amigo Marcos González por el envío de esta entrevista)
domingo, 7 de marzo de 2010
A una semana del terremoto en Chile...
Hace una semana un día atrás, estábamos viviendo momentos dramáticos en Chile, más específicamente en la zona centro sur, las regiones del Maule y Bío-Bío. Nos enterábamos de lo que ocurría a través de rumores o por el par de radios locales que cortaban sus transmisiones durante el día para cargar sus baterías, ya que no había luz eléctrica. La situación ha ido mejorando paulatinamente. Las imágenes nos han demostrado que si bien el daño es extendido (el territorio afectado abarca ciudades que van desde Santiago y Valparaíso hasta Temuco, por el sur) fue la zona costera de las VII y VIII regiones las que más sufrieron. En cuanto a las ciudades más pobladas, sin duda Concepción y Talcahuano fueron emblemáticas: las primera, por el daño en las estructuras de los grandes y nuevos edificios que resultaron severamente dañados e incluso uno de ellos (Alto Río) se derrumbó cobrano vidas humanas; la segunda, por el tsunami que arrasó con los sectores bajos. Ambas tienen un punto en común: los saqueos. Seres infames de todos los niveles socioeconómicos, participaron del saqueos de tiendas y otros, más desalmados aún, incluso saquearon hogares de damninficados. Hoy la justicia, a través de la fiscalía de la región, ha capturado a algunos de estos saqueadores y llevados a tribunales... milagrosamente, la "conciencia" de algunos de estos desalmados se ha cargado de "culpa" ya han decidido devolver los bienes robados. Se habla de más de 500 millones de pesos recuperado en bienes, producto de este "conflicto de conciencia", que más bien es temor por ser capturados por la policía y los militares que casa por casa van registrando la existencia de productos saqueados.
En esta breve reseña de hechos, pues ya vendrán los análisis, hemos vivido ayer una jornada linda en la cual la población se volcó a las calles para ayudar a los más dañados por el terremoto y maremoto. Hubo una Teletón, donde se pretendía reunir 15 mil millones de pesos (el dolar está a $520.- chilenos). Se reunieron un poco más de 30 mil millones de pesos! Empresarios, trabajadores, instituciones y población en general colaboraron y siguen colaborando para ayudar a nuestros compatriotas en desgracia. Un ejemplo de ello, y que me llena de satisfacción, es haber visto a mi hijo el día de ayer reuniendo víveres en un gimnasio de Chillán, para llevarlos en caravana de 8 vehículos el día de hoy, muy temprano, a la ciudad de Cauquenes, para entregarlos. Gestos como este se multiplican en Chile. Claro, los saqueos impactan (y venden) más; pero la emoción en las palabras de la presidenta Bachelet anoche en la clausura de la Teletón y la acción de millones de chilenos ayudando de una u otra forma, inflan el corazón de emoción. En verdad me alegra ser chileno, pero más me alegra saber que los seres humanos aún tenemos dos cosas importantes: entrega y esperanza.
Como dije, ya vendrán las horas de los análisis, y de seguro serán interesantes. Hoy, sólo quise narrar un mensaje de que las cosas están mejorando, lentamente, pero van mejorando. Lo que sí mejoró mucho es el ánimo de la población al ver que, en el dolor y la destrucción, aún hay personas que lo del otro "no le es indiferente".
Uno de los debates que se han provocado viene desde el extranjero. Se trata del rol jugado por Milton Friedman, el fallecido economista de Chicago, y su influencia en que la destrucción en Chile no fuese mayor. Hay dos articulos que tratan al respecto, el primero es el del columnista del "Wall Street Journal" Bret Stephens, quien aboga por el positivo papel del Friedman, y el otro es el de Naomi Klein, publicado en "The Guardian" quien rebate la posición de Stephens. Espero que les sea de interés. Un abrazo y gracias.
lunes, 1 de marzo de 2010
Terremoto en Chile: un testimonio desde Chillán
Recién he podido gozar de luz eléctrica y tener acceso a Internet. Quería escribir estas líneas, desde la ciudad de Chillán, para dar testimonio no sólo de lo dramático de esta catástrofe que viven miles y miles de nuestros compatriotas y también, por lo que me enteré recién por la prensa, algunos extranjeros. Hoy todos somos uno, a pesar de algunos miserables de alma que lucran o dañan a los demás. El terremoto fue a eso de las 3.34 hrs. de la madrugada del sábado 27 de febrero. Duró mucho rato, dicen que casi tres minutos y tuvo en nuestra ciudad una magnitud de 8.6 grados. A eso de las 3.50 salí de casa a la calle, en mi auto, en dirección a la casa de mis hijos. Si bien el terremoto había tenido ocasión unos pocos minutos antes, pude contemplar algo que me llenó de ánimo: mis vecinos y la población en general tuvieron un comportamiento admirable, mucho respeto, un manejo cuidadoso, orden y atención hacia el otro. Es verdad, se informa en la prensa de saqueos, abusos y robos, pero en nuestra ciudad lo que predominó fue lo otro: la ayuda y el respeto. No hubo policías dirigiendo el tránsito (hasta hoy lunes, casi martes ya, no vi a ninguno). No había semáforos funcionando, hasta hoy, en gran parte de la ciudad, pero no vi un choque, casi no escuché bocinas. Largas colas, de kilómetros en algunos casos, para conseguir gasolina, pero en general la gente fue ordenada, paciente y respetuosa, esperando su turno. Me emocionó eso, y me alegré de estar acá. La ciudad resistió. Hay edificios dañados, pero las que más sufrieron fueron las casas viejas de material de adobe (barro). Muchas de ellas cayeron, y, por supuesto, en ellas habitaban los más pobres de la población. No vi lágrimas, deben haber caído muchas, pero no las vi. Vi rostros preocupados, pero en alto, dignos. Gente de buena situación económica y pobres, deambulábamos por la ciudad buscando agua, abriendo grifos y bebiendo de la misma agua, casi en comunidad. Hay poco circulante, pues los bancos recién hoy lunes abrieron, pero sólo un par y de manera muy deficiente para una demanda en aumento. Los cajeros automáticos, en su gran mayoría no funcionan.
De todas formas, el sufrimiento mayor es por los poblados costeros: Dichato, Curanipe, Pelluhue y Constitución, entre otros. Nos enteramos hace poco de la gravedad de las tragedias ocurridas en esos lugares, pues no teníamos comunicación en celulares ni red fija, ni tampoco televisión y sólo un par de radios funcionaban ("El Sembrador" y radio "Ñuble"). Ahí se vive una tragedia. Espero que la ayuda se concentre en ellos y en los más pobres de entre nosotros.
Esta población tiene temple y espero que se levante pronto, tan pronto como la ayuda que puedan recibir. Bueno, así estamos, más o menos, hay poca gasolina y pocos víveres. Espero puedan restablecer pronto los suministros, pero si no, tengo confianza que esa misma organización que vi en la población replegada sobre sí misma, organizándose espontáneamente desde que salí a la calle a los pocos minutos del terremoto, será capaz de sobrevivir dignamente. (Ah!, aún hay réplicas fuertes del sismo, pero que le vamos a hacer: estamos en Chile, nuestro chilito lindo!).
Un abrazo a todos, desde el corazón.
Mauricio Rojas
martes, 9 de febrero de 2010
Ministros de Sebastián Piñera
En una noche de tormenta eléctrica en Río de Janeiro, luego de días de un calor que invita a lanzarse al mar, me acabo de enterar de la nominación de los ministros del próximo gabinete del Presidente electo de Chile, Sebastián Piñera: 6 mujeres y 16 hombres, con un promedio de edad de 49 años. Eran nombres de suponer, ya que muchos de ellos o son amigos personales del presidente electo o lideraron los equipos de las comisiones Tantauco, que elaboraron gran parte del programa de su futuro gobierno. Un gabinete con muchos post-grados, 4 de ellos con estudios en Chicago, otro en Harvard y otro en Texas. No rompamos vestiduras aún, pues no hay que olvidar que el actual Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, fue (pues tengo entendido que renunció a la cátedra) profesor en el Escuela de Economía en Harvard.
Llama la atención la nominación en defensa del ahora ex militante DC, Jaime Ravinet, quien renunció al partido Demócrata Cristiano una hora antes de ser anunciado. ¿Apertura o conveniencia política?
Dejo con ustedes la noticia aparecida en el diario "La Segunda", ya iremos comentando más acerca de los nombres.
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