domingo, 10 de octubre de 2010

"Pre-parados": un plagio y una verdad

Estoy sentado en un café en el aeropuerto de la linda ciudad de Toronto (Canadá), esperando el vuelo que me lleve a casa en Chile. Este "no-lugar", según Marc Augé, es dable para pensar. Por ello he querido escribir estas líneas más como un aspecto vivencial (una especie de raconto) que académico. He estado recordando lo vivido durante estos días en esta ciudad, donde incluso fui sorprendido, felizmente sorprendido, con un premio que me ha otorgado la sección "Law & Society de la Latin American Studies Association, por mi libro "Las voces de la justicia". He estado leyendo noticias de Chile, donde el rescate de los mineros es inminente. Tanto allá como acá esta noticia acapara portadas. Pensé escribir acerca de ello, o bien acerca de los ecos del fin de la huelga mapuche (que bueno que nada malo pasó!), incluso hasta del Nobel otorgado a Mario Vargas Llosa, pero creo que puedo hacerlo después. Otro tema, de manera casi compulsiva, me obliga a picotear el teclado. Mientras respondía algunos correos, entre ellos de alumnos preocupados por su formación, pensaba en un tema tratado por la bloguera Ángeles Mastretta, en el diario "El País" de España, que adjunto.
Ella tituló un comentario de una manera que me parece genial: "Pre-parados". Este encabezado da cuenta de un tema no menor para nuestras sociedades y, en particular, la chilena. Estos días vi mucha gente joven, en su mayoría estudiantes de doctorados o magísteres de universidades prestigiosas, presentando temas donde demostraban capacidad y perspectivas de análisis interesantes. Se nota que le ponían empeño a sus trabajos, lo digo en el sentido de empeñar, dejar parte de uno en su obra. Pensé en mi hijo y mis alumnos. Ahí es donde me viene el desasosiego. Ángeles Mastretta coloca en el tapete el problema de los estudiantes universitarios que estudian carreras en las cuales no pueden encontrar trabajo. Muchos de ellos trabajan subempleados, en diversos oficios, para poder sobrevivir. Algunos hasta deben borrar de sus curriculum los post-grados obtenidos, albergando una esperanza para ser contratados de esa manera. En Chile, nuestro país, un porcentaje altísimo de jóvenes que han obtenido su cartón universitario no encuentra trabajo. Y cuando digo esto lo hago enfatizando el aspecto que ni siquiera puede hacerlo en áreas muy disímiles para los cuales están formados. De ahí el término irónico de "pre-parado" de Mastretta, pues en España el "paro" es la desocupación y cesantía. Se está tornando insufriblemente común el que nuestros alumnos están "pre-parados" cuando estudian en la Universidad. En muchos de ellos esto les provoca un gran desgaste anímico, debiendo darse ánimo para estudiar una carrera de la cual sospechan que no podrán ejercer. Incluso están dispuestos a trabajar en condiciones indignas, con sueldos de miseria, con tal de valerse por sí mismos. Alguien podrá argumentar que todo inicio es así, que con el tiempo la situación va mejorando, pero en el caso de muchos profesionales jóvenes esta posibilidad no existe, pues un empleo de mala calidad se torna generalmente en algo permanente. Esto es ofensivo!!!!....nos atañe a todos como sociedad!!!... No se puede dilatar más el hacernos cargo de esta situación. No podemos dejarlos solos!!!! Algo debemos hacer. Trabajo formando jóvenes profesionales, los veo a diario, a veces aprecio su rabia, su altanería, hay momentos que son derechamente insoportables. Hablan de derechos del consumidor y otros términos que forman parte de una "falsa conciencia", introyectada en ellos (y nosotros) por la sociedad de mercado en la cual estamos insertos. Pero ello no debe llamarnos a error pensando que no nos necesitan, claro que requieren de nuestra participación. Los estamos formando. Han confiado en nosotros. No podemos estar "detrás" de ellos, sino "al frente". No anulando sus capacidades ni potencialidades, sino como quienes tienen más herramientas para ocupar la vanganguardia. Muchas veces como académicos nos consideramos poseedores de capacidad crítica. Bueno, es hora de que lo demostremos. La capacidad subversiva, de la cual Herbert Marcuse nos animaba a desarrollar, no es otra cosa que pensar la sociedad de manera alternativa. No debemos esperar más para darnos cuenta que algo no está bien.
En este escenario las Universidades estamos al debe, pues no hemos sido capaces de dar respuesta al problema de nuestros alumnos. Basta de soluciones simplistas como crear post-grados para quienes no pueden ingresar al mercado laboral y así postergar el problema del desempleo. Otras soluciones que hemos visto en Chile es cerrar ciertas carreras "que no se financian", renunciando a uno de los roles vitales de la universidad: pensar sociedad en la diversidad de las disciplinas y no sólo la diversidad que permite las leyes de la oferta y la demanda. La formación universitaria no puede asistir a la lógica del rating, esto es, agotar el modelo de un programa exitoso hasta el hastío. Debe mantener, pero también actualizar. No podemos seguir verificando que tenemos profesionales "pre-parados" y dar vuelta la cara. ¿Que debemos hacer? Por ahora, hacernos cargo como sociedad de la existencia del problema; en particular, como académicos, ocupando la vanguardia en la denuncia y búsqueda inteligente de soluciones, donde no impere la lógica del mercado. Es un problema que nos impele a asumir el rol ciudadano de la Universidad pero, propongo, no actuar bajo el signo de la ciudadanía de nuestros tiempos: el de una "ciudadanía neoliberal".
Leo esto y suena a populista, créanme no lo hago con ese fin barato. Lo planteo porque soy primero papá y tengo un hijo que adoro y se preocupa por este asunto; y porque soy profesor que siente que el cariño por sus alumnos implica asumir estas responsabilidades. A mi hijo y a mis alumnos les diría lo mismo que Ángeles Mastretta en su artículo: no están solos. No es sólo su problema, sino también es nuestro. Habrá una solución, ya verán. No la logro visualizar, pero confío que en el concierto de voluntades e ingenios tanto de la sociedad civil como de la académica encontraremos la ruta que perdimos en algún momento. Hay que arremangar las camisas y ponerse manos a la obra, todos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Mapuches en huelga de hambre: ¿terroristas o presos políticos?

Hace un tiempo que no había escrito en este blog, por diversas razones, y han pasado muchas cosas en nuestro país (Chile) en este intertanto. Ya iremos comentando acerca de algunas de ellas. El tema que hoy me parece urgente tratar es la huelga de hambre que están llevando a cabo un grupo de compatriotas (pues tienen nacionalidad chilena y nos rige el mismo Estado) de la etnia mapuche, presos por cometer atentados contra la propiedad privada en el sur de Chile.
Hasta hoy lunes 13 de septiembre, algunos cumplen 65 días de iniciada la huelga de hambre!!! Comenzó este movimiento con 14 presos de las cárceles de Concepción y Temuco y se ha extendido a un número de 13 en Temuco, 5 en Concepción, 10 en Angol, 3 en Lebu y 1 en Valdivia. Tal como antes manifestamos nuestra preocupación por la salud de Guillermo Fariñas, quien estuvo en huelga de hambre en Cuba por sus compañeros presos políticos, esta vez lo hacemos por los presos de origen mapuche. Las demandas que estos últimos persiguen son: el fin a la aplicación de la ley antiterrorista, la desmilitarización de las comunidades y la libertad de los presos políticos mapuche.
No puedo dejar de contraponer dos situaciones que parecieran estar desconectadas, pero que presentan rasgos comunes: los huelguistas mapuche suman, hasta hoy, 32 personas; en el norte de Chile (Copiapó) se intenta rescatar de las entrañas de la tierra a 33 mineros atrapados luego de un derrumbre, producto de la negligencia y falta de escrúpulos de los propietarios de la mina donde trabajaban. La relación obvia es la cifra, 33 mineros y 32 huelguistas; pero, deseo enfatizar otro aspecto: ambos grupos de chilenos son de sectores subalternos, de condición social y económica precaria. Los vinculan dos elementos que, estructuralmente, han sido causantes de marginación y precariedad: la clase y la raza. Sólo falta un tercero, el género, para completar esta tríada nefasta, el cual no se hace visible en esta ocasión pues no hay mujeres involucradas en estas acciones, pero que, sin duda, aún está muy presente como generador de desigualdades.
La atención periodística ha estado centrada en el rescate de los mineros del norte. Claro es razonable pues conviene a muchos, sólo por mencionar a algunos: a) el gobierno, que ha elevado su popularidad mostrando un exitoso proceso de rescate; b) los medios de comunicación, que incluso han farandulizado esta trágica contingencia y obtenido pingües réditos comerciales pues la audiencia (rating) los ha acompañado; c) la sociedad chilena: que aún viviendo el trauma de un funesto terremoto a comienzos de año, ha vivido con el episodio de los mineros una catarsis al constatar que es posible vencer los malos presagios y la adversidad.
Pero, ¿y los 32 mapuches? Éstos presentan para la población, los medios y el gobierno una situación ambivalente. Quizás porque no sabemos como enfrentar como país lo que está ocurriendo. Por ello, y sólo como un elemento más para el debate propongo lo siguiente: clarificar la condición de quienes, en estos momentos, han radicalizado su postura adoptando una huelga seca (no ingerir alimentos ni agua).
En primer lugar, definir cómo tratarlos: ¿son terroristas, son presos comunes, o son presos políticos? Si admitimos el primer caso, serían merecedores de aplicarles la ley antiterrorista; si la segunda opción, entonces, debería aplicarseles la legislación penal; sólo en la tercera de las posibilidades la situación se torna distinta. A propósito, lo que pareciera no estar en discusión es que las personas en huelga han cometido acciones que afectan a otros: quemas de casas, graneros, maquinarias y medios de transporte, en resumen han realizado actos que la legislación que nos rige a todos, considera delictuosos. El problema coyuntural es si esas acciones son consideradas terroristas o no. El gobierno establece, cada vez con menos fuerza, que lo descrito son hechos que ameritan encauzar a quienes los cometieron bajo la ley antiterrorista. En cambio, los mapuche, y quienes han hecho causa común con ellos, interpretan el presidio de quienes llevaron a cabo estas acciones como el de "presos políticos". Dilucidar este dilema no es sólo semántico, sino que muy práctico: por ejemplo, la condena para un sujeto que realizó una determinada acción, bajo la ley antiterrorista podría llegar a alcanzar a 80 años de presidio, en tanto bajo el Código Penal podría sumar 15 ó 20 años.
Ayudaría a dilucidar este asunto si se realiza el ejercicio de "descentrar" el concepto de política. Nuestro sistema político y social ha entendido la política dentro de los cauces de las instituciones formales y partidarias, y me parece que ello deja trunco el debate. Los actos de la población no son meras reacciones coyunturales o espasmódicas, sino que muchas de ellas responden a visiones de cómo "debe ser" la sociedad, la economía, las relaciones laborales, el trato entre los distintos actores colectivos, etc. La praxis individual y social es informada a través de estos contenidos de conciencia, por ello postulo que, en este caso, la actuaciones llevadas a cabo por distintos miembros de la etnia mapuche son acciones políticas. Negar esto es negar las posibilidades de solución a un conflicto que va más allá de una determinación legal. Es no pensar el asunto como estructural y reducirlo a la coyuntura.
Los problemas sociales, mapuche o de otro tipo, son problemas políticos y deberían ser considerados como tales a la hora de implementar soluciones. No estamos con ello eximiendo de responsabilidad a los huelguistas. Si la sociedad chilena, con todas las tensiones que ello implica, ha considerado adecuado darse una forma de organización estatal como la que tenemos vigente, debería respetarse. Pero, tampoco es dable catalogar reivindicaciones políticas de antigua data como terroristas. La quema de predios e instalaciones, si es que se acreditan los hechos y las personas, tienen penas definidas. Es muy lamentable que ello haya ocurrido a otros compatriotas, pero ello no basta para definir de terroristas a quienes las realizaron.
Ahora bien, hay otro punto que subayace a lo anterior: Chile debe asumir su condición de Estado multinacional. Somos un Estado compuesto de muchas naciones, donde incluso deberían contabilizarse a personas que se sienten ligadas a determinados grupos étnicos. Este es un primer aspecto, y el otro, es un secreto a voces tan inmenso que a veces nos ha provocado una sordera social de tan estridente que es: estos conflictos se agudizan desde las desigualdades de todo tipo.
Quizás no seamos nosotros quienes podamos experimentar la solución a estos males que nos aquejan como país, pero sí nos compete visibilizarlos y abordarlos con humildad, apertura y afán de construir una sociedad mejor para todos. Ello ayudará que episodios como los que están sufriendo hoy 33 mineros quienes, a pesar de conocer lo precario de sus condiciones de trabajo, fueron a las profundidades de la mina para conseguir el sustento; y que 32 mapuches en huelga de hambre puedan desistir de su acción cuando convivan en una sociedad que consideren más justa y equitativa. Donde sus condiciones de vida no dependan de su origen, y su sustento, como el de otros millones de chilenos en condición vulnerable, no sea una insoportable lucha cotidiana.
Por ahora, no queda más que ejercer una espera activa, confiando que la buena voluntad impere y esos compatriotas de la nación mapuche puedan ser escuchados en justicia.
Bajar artículos vinculados al tema:

miércoles, 26 de mayo de 2010

¿El fracaso de la comprensión lectora y el triunfo de la unidimensionalidad?

Hace unos pocos días se publicó en el diario “La Tercera” un artículo que registró un hecho dramático. Durante el mes de marzo, y por primera vez en su historia, se aplicó a los alumnos de primer año de la Universidad de Chile, una prueba que medía Competencias Discursivas de Comprensión y Escritura (CODICE). El resultado de dicha evaluación arrojó un dato alarmante: el 84% de los evaluados obtuvo un nivel insuficiente de comprensión lectora. Esto quiere decir, que apenas pueden comprender e identificar información en textos expositivos y argumentativos. El desglose de ese 84% arroja que el 45% obtuvo sólo un nivel básico de desempeño, en tanto el 39% restante estuvo por debajo de ese nivel.
A simple vista estas cifras son alarmantes, pues demuestran la paupérrima formación primaria y secundaria de aquellos más de 4.000 alumnos evaluados. Pero el asunto se torna más complejo a la hora de contextualizar e identificar quienes fueron medidos. En primer lugar, los que ingresan a la Universidad de Chile se incorporan, si no a la primera, a una de las mejores universidades del país. Para poder postular a esta Institución se requiere como mínimo 600 puntos en la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Recordemos que el mínimo para postular a alguna Institución de Educación Superior en Chile es de 450 puntos, y el máximo puntaje que se puede obtener en las diversas pruebas de selección es un poco superior a los 800 puntos. Quienes obtienen sobre 600 puntos son alumnos destacados en el mediocre medio educacional chileno. Como dato anexo cabe indicar que la mayoría (en torno al 80%) de los estudiantes que entraron este año a estudiar alguna carrera de Pedagogía en las universidades chilenas se matricularon con promedios inferiores a los 600 puntos. En el caso de la Universidad de Chile el promedio de puntaje de ingreso para este año osciló entre los 660 y 670 puntos. Es decir, estamos hablando de alumnos de elite en nuestro medio nacional.
En cuanto a la procedencia de los estudiantes evaluados, un 30% proviene de colegios municipales, un 36% de establecimientos subvencionados y un 34% de particulares pagados. Lo que refleja una mesa educacional de tres patas, donde todas cojean parejito. No se puede culpar a la mala formación otorgada por los establecimientos municipales, en un extremo, respecto a los particulares, en otro.
Pero ojo, todos cumplieron bien lo que se les pedía: colocar a sus alumnos en la Universidad, a través de un buen puntaje. Éxito, lo lograron, felicitaciones!!! Lo malo es que cuando se sincera el aprendizaje logrado por aquellos alumnos, con pruebas como la reseñada, se demuestran las falencias; en especial, una triste y compleja para la sociedad: no comprenden lo que leen. Seguramente, todavía en los colegios de origen siguen descorchando champaña por su triunfo y el cumplimiento de las metas impuestas. Las estadísticas avalan ese éxito, que se traduce en matrículas altas y mensualidades más caras tanto en colegios como en preuniversitarios. Una vez más, las estadísticas o lo que algunos se ufanan en presentar como “datos duros” no bastan para explicar lo ocurrido.
¿Esto es nuevo? Para la Universidad de Chile sí; pero para el país no. Sólo un botón de muestra. Un estudio reciente del Consejo Superior de Educación, realizado durante dos años, indica que un 46% de los estudiantes de las Universidades chilenas no entienden lo que leen. Cabe preguntarse cómo las tasas de reprobación son mínimas con masivas promociones que se titulan año a año, si es que el nivel de comprensión de los alumnos no mejora necesariamente en el desarrollo de sus carreras. Una primera respuesta es la conversión del alumno en “cliente”. Es un secreto a voces que en algunas instituciones tácitamente se le indica al profesor que una tasa alta de reprobación puede incentivar las deserciones y ello no sólo daña las estadísticas de un plantel sino, sobre todo, dañan sus ingresos. Claro, hay una argumentación pedagógica que avala tan “mesurada” medida que impide un mayor número de reprobados: “cuando un alumno fracasa es el profesor el malo” y, nadie quiere ser considerado un mal profesor, más aún nadie quiere a un “mal” profesor. Por tanto, “París bien vale una misa”, como dijo un cínico rey hugonote al asumir el trono de Francia.
El punto es que los alumnos no sólo no leen, sino que cuando leen, no comprenden. En el estudio del Consejo Superior se afirma que es común en los estudiantes los malos hábitos de aprendizaje: estudian el día antes para una prueba; no relacionan los contenidos; y, retienen definiciones de memoria sin llegar a descifrarlas. En otras ocasiones se ha indicado que el conocimiento alcanzado por los estudiantes es de tipo superficial, sin análisis crítico y, como resultante de ello, son carentes de opinión.
Según los resultados entregados el año 2004 por la “International Adult Literacy Survey”, que mide el hábito lector en 22 países, el 85% de los chilenos entre 16 y 65 años tiene comprensión lectora en el nivel 1, es decir, apenas son capaces de entender la etiqueta de instrucciones de algún producto en el supermercado. Cuando se trata de Estados Unidos, esta cifra sólo llega a un 20% y en Suiza es inferior a un 8%. Entre los universitarios chilenos, el 25% de los que egresan alcanzan el nivel 4-5 de comprensión lectora, esto es, tener la habilidad de inferir a partir de lo que conocen y ser capaces de generar nueva información de lo aprendido. Para el caso estadounidense, esta cifra llega al 60%.
Por lo visto, la evaluación rendida por los estudiantes de primer año de la Universidad de Chile, es apenas un pálido reflejo del drama social que vive nuestra población chilena. Sí, estamos en crisis y lo peor es que, aparte de un par de discursos (que seguro pocos entienden) y algunas medidas que más parecen de ensayo y error, no hemos podido enfrentar con éxito esta situación. Es el “mundo de Orwell” o más bien el mundo cultural advertido por Herbert Marcuse: el establecimiento del hombre unidimensional. ¿Qué consecuencias trae la falta de comprensión lectora descrita en estas líneas a modo de ensayo? De pronto se me ocurren algunas: hombres y mujeres que han perdido la capacidad de pensar antagónicamente la realidad; ideas que han renunciado a su capacidad subversiva; el poder totalizador de la objetivación de lo subjetivo; la lógica de razón convertida en lógica de dominación; la subordinación del sujeto a las estructuras y figuras de poder; la inseguridad, el temor o la vergüenza de tener y expresar opinión propia; el fin de la diversidad, lo que acentúa la paradoja de su valoración.
No nos sorprenda, entonces, escuchar en el futuro, incluso en los claustros (espacios) académicos, frases como: “no quiero ser polémico” o “disculpen por opinar diferente”; aún así eso demuestra un cierto grado de voluntad a plantear alternativas. Más serio aún es no tenerlas. Estoy cierto que alguien podría alegar al final de estas líneas un: ¿qué propones tú? Por ahora, me he propuesto colocar el tema en la palestra… y tratar de comprender lo que leo. Reitero, “por ahora”.

martes, 23 de marzo de 2010

"A Guillermo Tell le toca la manzana en la cabeza"

Con todo el respeto que nos merece el proceso revolucionario cubano, nos parece que hay que revisitar ciertas prácticas y conceptos. Dejo con ustedes una canción dedicada a Fidel Castro, que vale la pena ser escuchada como "metáfora social"... pueden comentarla, si lo desean.

lunes, 22 de marzo de 2010

Las "damas de blanco" y la "primavera negra"

El 18 de marzo pasado estuve de cumpleaños. Fue un día muy agradable, ya que conmemorar una fecha de vida es grato, más aún si se reciben palabras de cariño de quienes uno ama de diferentes formas. Para el pasado reciente de Cuba el 18 de marzo representa una fecha controversial, pues la madrugada de ese día, el año 2003, el gobierno de la isla encabezó una ofensiva contra periodistas, sindicalistas y otros opositores al régimen. También se le conoce como la "primavera negra de Cuba". El resultado de esa acción a nivel de todo el país arrojó más de 70 detenidos. Las penas que les fueron aplicadas a inicios de abril de ese año, iban desde los 6 hasta los 30 años, producto de las acusaciones por conspirar contra el gobierno revolucionario o ser agentes del "Imperio", esto es, Estados Unidos. Las malas condiciones tanto de salud como higiénicas en las que se encuentran estos presos políticos han hecho que decenas de mujeres vestidas de blanco realicen manifestaciones públicas pidiendo la liberación de los 75 disidentes cubanos apresados en la "primavera negra" del 2003. Estas acciones ya llevan bastante tiempo realizándose, un ejemplo fue la represión sufrida en la Plaza de la Revolución el 21 de abril de 2008, donde al grito de "pim pam fuera, abajo la gusanera", fueron disueltas con fuerza por efectivos del gobierno cubano.
Actualmente, las "damas de blanco" siguen sus protestas en la Isla donde no sólo están enfrentado la represión del Régimen, sino también las contramanifestaciones de partidarios del gobierno que entre algunos de sus gritos destacan: "las calles son de los revolucionarios" o "estas calles son de Fidel, nuestro comandante". En las marchas con las "damas de blanco" se ha visto a Reyna Luisa Tamayo, madre de uno de los detenidos del 2003, Orlando Zapata, quien murió a los 42 años de edad el pasado 23 de febrero, producto de una huelga de hambre en la cual se pedían mejoras carcelarias.
La situación se ha tornado más tensa en tanto el periodista y psicólogo cubano Guillermo Fariñas ha iniciado otra huelga de hambre y sed. La situación de éste es incierta, pues no pretende deponder su acción hasta que liberen a los presos políticos que aún quedan de los 75 iniciales, ya que al menos 4 de ellos han sido liberados bajo el expediente legal denominado "licencia extrapenal", debido al mal estado de salud que tenían. Lo lamentable es que el gobierno cubano continuamente ha rechazado medidas de presión como la llevada a cabo por Fariñas, lo que posiblemente traiga como consecuencia la muerte del periodista, si ambas partes no ceden.
Guillermo Fariñas, de 48 años, está en su casa en la ciudad de Santa Clara -paradójicamente, donde se encuentran los restos de Ernesto "Che" Guevara-. Ya ha sufrido las primeras crisis de salud y su estado físico denota un deterioro evidente. Lo que busca Fariñas es la libertad de 26 presos políticos enfermos. Ello ha despertado solidaridades diversas, entre las que se pueden contar Pablo Milanés, Ana Belén y Víctor Manuel, artistas tradicionalmente partidarios del régimen de Fidel Castro. Estaremos atentos a lo que ocurre durante estos días en esta dramática situación.
A continuación, dejo con ustedes antecedentes emanados de las "damas de blanco" y la "primavera negra de Cuba", además de una entrevista echa a Guillermo Fariñas y un link del diario "Granma", órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, para que vean la cobertura que le dan en la isla a este hecho (al menos hoy lunes 22 de marzo.... nada).